Los recientes cambios que han tenido lugar en materia educativa se anuncian inicialmente muy preocupantes. Sustentado en una coyuntura económica muy delicada y con alto índice de retracción, han tenido lugar las últimas noticias en referencia al recorte en educación.
Hace ya algún tiempo, a mediados del siglo pasado, que muchas voces políticas advertían del papel de la educación y la sanidad en el desarrollo y crecimiento de un país. Hoy, hace ya más de 50 años de esas palabras, podemos volver a preguntarnos, ¿por qué ha tenido que ocurrir esto?. ¿Dónde reside el recorte en educación? ¿Qué generación vamos a promover?. Los interrogantes que podemos plantear a partir de este cambio de tendencia en educación son múltiples y todos con la vista puesta a la marcha de un nuevo futuro. Un futuro que difícilmente puede ser construido en base a los recortes en la “llama” de cualquier nación: su educación.
No deja lugar a duda que la incertidumbre se ha apoderado de todos nosotros y la inseguridad de un futuro, del que no podemos aún visualizar desde las aguas donde navegamos, ya que, la tormenta aún trona y difumina el cielo de la esperanza a través de una fuerte cortina de agua.
Ahora bien, hoy mas que nunca tenemos que presentar credenciales y motivos que nos lleven a la superación y al logro, porque desde todos se mejora. Sin olvidar que la educación lo merece y más el beneficio que otorga a aquel que lo descubre.
